Beneficencia sospechosa

 

¿Cuántas veces nos tentamos en comprar algo que realmente no necesitamos? Seguramente casi la misma cantidad de veces que terminamos diciendo “pero estaba en oferta”.
Uno quisiera en el caso del endeudamiento fueguino decir algo parecido, suponer que nuestra provincia hizo un negocio “solamente” innecesario, pero la verdad está bastante clara en el informe de un Tribunal de Cuentas, que evidentemente solo tuvo la función de editorializar el procedimiento (es una pena que aún no les haya llegado la licencia habilitante para avanzar un poco más en defensa de la provincia).
En las últimas horas, algunas publicaciones nacionales se hicieron eco de una las operaciones de endeudamiento provincial más escandalosa del país, que pareció no afectar la tranquilidad mediática de Tierra del Fuego cuando se realizó, más bien, todo lo contrario. 
En ese momento solo se escucharon los anuncios del Gobierno, el apoyo total de los bloques oficialista (PJ-FPV) y de Cambiemos (viaje internacional incluido) y los festejos desmesurados de algunos medios que intentaron ensalzar un cambio de matriz productiva basada en el endeudamiento en dólares en New York.   
Se defendió a capa y espada el camino hacia la “independencia” que íbamos a tener gracias a endeudarnos en dólares (¿?). Se habló de un banco de proyectos de obras  “listos” para ser financiados  y se dijo que esto no comprometería las finanzas provinciales. A esta altura claramente se entiende que mintieron en todo, y desde el principio.
Cuando parte de la mentira empezó a quedar al descubierto, porque ya nos habían endeudado y las tasas, plazos y costos eran obscenos, intentaron seguir mintiendo con un funcionario que vive en Bs As y negociaba las “inversiones” del Gobierno Fueguino. Otra vez, muchos medios, le prestaron el micrófono para que nos explique, sin ponerse colorado, las bondades de invertir los dólares depositados en las cuentas fueguinas, en Lebacs (QEPD) por las que nos pagaban un interés del 3% anual (quizás faltó contar que por esos dólares se habían comprado nos comprometieron - sí, a todos-  a pagar un interés del 9% anual). Otra vez, después de un tiempo, uno se pregunta si estos/as funcionarios/as harían las mismas “inversiones” con su plata.
Cuando uno imagina que no se puede ir más al fondo en una operación, meses después, asistimos (podríamos decir,  ¿azorados?) a los festejos de la Gobernadora, principal responsable política de este carnaval carioca, por la suba del valor del dólar, ya que según interpretó o le contaron, esa escalada del dólar permitía tener más pesos para realizar obras (claro, con el minúsculo daño colateral que le genera a algunos argentinos despistados ).
Pareciera, hasta acá, una comedia dominguera italiana, pero, nuevamente, la legislatura provincial dejó su estampa autorizando “ampliar” el menú de obras a realizar con el dinero del endeudamiento. Así, con tremendo espaldarazo, pasamos de cambiar la matriz económico-productiva  a cambiar algunas puertas y ventanas en edificios públicos, según lo que autoriza la Ley Provincial 1149 en su Anexo I.
Ahora, el endeudamiento sirve para hacer un edificio para la Legislatura, otro para el Tribunal de Cuentas (el segundo, porque hace pocos años se mudaron al que ocupan hoy), arreglar una parte del Lear (¿se acuerdan?) una tribuna de un microestadio y arreglar el galpón de Servicios Generales en el Gobierno, entre otros. Quizás deberíamos ir más despacio en el cambio de la matriz productiva…
En definitiva, si la Provincia no hizo un negoción colocando el bono (recordar aquello de 9% en dólares durante 10 años); si tampoco sacamos ventaja con las garantías que presentamos (regalías que pagan en dólares las multinacionales que extraen petróleo y gas); si no hicimos diferencia con la colocación inicial del bono (un 2% por debajo de la par, dice el propio TCP en su informe, es decir que cada plancha de 100 se podía comprar a 98); si las obras no estaban ni siquiera proyectadas al momento de endeudarnos, si mal colocamos lo que pedimos caro, en Lebacs al 3%, la pregunta sería: ¿Para qué nos endeudamos?
Y hay una segunda pregunta que nadie se hizo todavía: ¿Quiénes fueron las almas caritativas que decidieron comprar un bono en dólares, garantizado con un pago en dólares por la Provincia que lo debe devolver, obteniendo un 10% de rendimiento en dólares, por 10 años, comprando 100 pero pagando 98?
¿Habrá algún conocido entre los que nos quisieron ayudar tan desinteresadamente?

 

 

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