LA MISIÓN ANGLICANA DE LA ISLA VIGÍA

October 2, 2015

 

 

Por Alejandro Betts, candidato al Parlasur nacido y criado en Malvinas


Hay una riquísima historia de la fuerte relación entre las islas Malvinas e isla de Tierra del Fuego antes que estuviéramos integrados en una misma provincia, la cual es poco conocida por el ciudadano común argentino.
La isla Vigía es vecina de la isla Trinidad ubicadas en el Puerto de la Cruzada, de la accidentada costa noroeste de la Gran Malvina.
Corría el año 1856 cuando el Reverendo George Despard, su esposa y sus hijos arribaron en Malvinas embarcadas en la elegante goleta "Allen Gardiner". Su destino era la isla Vigía, o “Kepple Island” en la toponimia inglesa. Su misión: la predica del anglicanismo a familias yámanas establecidas en las instalaciones de esa isla.
Despard iba a dar continuidad con un proyecto iniciado en el mes de octubre de 1854 por la Sociedad Misionera Patagónica. Llevaba consigo una pequeña casa prefabricada de unos seis metros por tres, dividida en tres habitaciones, materiales para la construcción, víveres para aproximadamente tres meses y regalos para los pueblos originarios.
Sus compañeros de aventura eran William Bartlett, su señora y sus tres hijos, el señor Phillips, y un hombre de color llamado Jacob Resyek. Bartlett era un trabajador infatigable y antes del año de estar instalado en Vigía ya cultivaba una huerta, había amansado ganado vacuno y tenía algunos lanares. Phillips y Resyek se habían dedicado a cortar, secar y almacenar la turba, único combustible en la isla y en todo el archipiélago.
 
El proyecto de educar en las Malvinas a los aborígenes de Tierra del Fuego molestó de sobremanera a los comerciantes de Puerto Argentino. La molestia no era tan solo por el lado comercial por el cual consideraban que la enseñanza de métodos de crianza de ganado gravitaría negativamente en sus propias actividades comerciales, sino, principalmente, tampoco querían que hubiese “indios” de ninguna clase en Malvinas. Por otra parte, la política de migraciones al territorio no permitía la presencia prolongada en el territorio malvinense de argentinos que no fueron gauchos para trabajar el ganado.
 
El gobernador colonial británico, George Rennie, opinaba que “la presencia de personas de una cultura distinta a la practicada en Malvinas podría acarrear dificultades”.
 
Su sucesor, Thomas Moore, también adoptó una actitud  de censura frente al proyecto; y los mismos misioneros, puesto que las directrices del gobierno central de Londres lo instaban a impulsar el desarrollo económico pacífico de la colonia utilizando a los inmigrantes escoceses, irlandeses y galeses bajo supervisión de unos pocos ingleses, dedicados a la cría de ovejas en los despoblados campos del archipiélago. Por otra parte, el mandato primordial para los gobernadores en ocupación era la perpetuación de la colonia ilegítima británica y la instalación y mantenimiento de una base naval allí en el territorio insular argentino usurpado.
 
La Misión Patagónica sería un obstáculo a la ejecución inapelable de ese designio.
 
A pesar a la continua desaprobación de los hombres de negocios y gobernadores ingleses de la capital isleña, la Misión Anglicana funcionó en la isla Vigía hasta 1911.
En sus mejores años quedó a cargo de Tomás Bridges, acompañado por tres ingleses y una joven pareja  de yámanas, Okoko y Camilena, y sus hijos. La casa principal de la Misión se llamaba Villa Tierra del Fuego.
Más adelante, Bridges tendría por ayudante al matrimonio Lewis, cuyo hijo mayor Frank Ushuaia nació y recibió su bautismo en la Misión malvinera, antes de que la familia cruzara a la Patagonia. Frank) repartiría su vida entre Malvinas y la costa patagónica. En un momento estaba en sociedad con uno de los hermanos Bertrand, que tenían campos en la Gran Malvina y en la zona del río Santa Cruz de la provincia patagónica homónima. Los Bertrand eran parientes políticos del primer gobernador santacruceño, Carlos María Moyano quien se casó con una joven isleña, sobrina de los Bertrand.
 
Vigía tiene una superficie aproximada de dos mil hectáreas, pues Bridges y sus ayudantes enseñaban a los internos métodos de crianza de ganado y les dieron una introducción básica a la agricultura. Sembraban una huerta comunitaria y en el cuarto año de funcionamiento la comunidad misionera tenía 30 vacunos mansos, 80 cimarrones, 200 lanares, 40 cabras y 8 yeguarizos de andar. Una de ellas - una yegua baya criolla - que la señora Louisa Stirling montaba frecuentemente porque, según sus propias palabras “es tan mansa como un cordero cuando duerme”. Se esperaba que lo aprendido en Vigía fuera transferido a la comunidad originaria de Tierra del Fuego.
El Reverendo Waite Stirling (después Obispo) llegó a las Malvinas a comienzos de 1863 para relevar Bridges en la Misión. Este último se trasladó a la isla grande de Tierra del Fuego donde, con la ayuda de los aborígenes, levantó un caserío que dio origen a la ciudad de Ushuaia, lugar de asentamiento definitivo de este hombre visionario y emprendedor.
Para ese entonces, la pequeña aldea en la Isla Vigía contaba con unos cincuenta pobladores originarios que viajaron desde Tierra del Fuego a la Misión de las Malvinas. En los frecuentes viajes de intercambio, que se realizaron con la “Allen Gardiner”, papas cosechadas en Vigía iban para Tierra del Fuego para ser plantadas en la región fueguina de lo que hoy es la capital de la provincia: Ushuaia. Del mismo modo, se llevaban cabras y ovejas, huevos de pingüinos y avutardas de la misión malvinera hasta el territorio fueguino para ser distribuidos entre los habitantes indígenas insulares que apreciaban el cambio de dieta.
 
A su regreso la “Allen Gardiner” transportaba madera para la venta en las Islas Malvinas.
 
A fines del año 1869, la pequeña villa de Vigía recibió dos matrimonios más: los Lewis y los Lawrence. John Lawrence era experto en la horticultura y James Lewis era carpintero de oficio. Los conocimientos de ambos aportaron mucho al desarrollo misionero malvinense y luego aportaron a establecer la ciudad de Ushuaia en el lugar actual. Posteriormente la familia Lewis regresaría a las Malvinas. No así  los Lawrence que, junto con la familia Bridges, se radicaron en Ushuaia en octubre de 1871.
En los años siguientes las tribus fueguinas fueron diezmadas por diversas epidemias, hecho que repercutió negativamente en el intercambio o rotación de conversos de la Misión en Malvinas.
 
Bridges también sufrió serios contratiempos en su salud que le convenció que debería renunciar a su trabajo pastoral anglicano, dimitiéndo en 1887. Falleció en Buenos Aires once años después, 1898, a la joven edad de 56 años.
A esta altura de las circunstancias la actividad misionera en la isla Vigía era prácticamente nula y fue oficialmente desafectada a mediados de 1911 e incorporada a la estancia propiedad de los hermanos ingleses Dean dueños de la isla Borbón, todos las islas menores en Puerto de la Cruzada y el grupo de los Sebaldinas en el horizonte noroeste.

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